LA TRANQUILIDAD.

Fresnedilla, situado en el sur de la provincia de Ávila dentro del Valle del Tiétar. Rodeado de un paisaje de tipo mediterráneo, se encuentra la pequeña villa entre algunas praderas limpias y verdes intercaladas con los montones de encinas muy apretadas, aunque sepa radas por algunas canteras.

Este pequeño rincón, es la plena tranquilidad, cuando sales de la ciudad, harto de ruidos, parece como si al principio no se distinguiesen bien los mínimos sonidos de los animales que se intentan comunicar, o los pájaros, o la suave brisa que suele rondar por este lugar, tienenes aún entu cabeza el zumbido de los coches y demás ruidos. Pero una vez pasada la primera noche en este sitio, se capta hasta el más pequeño movimiento de cualquier cosa. El oído es uno de los cinco senti dos que mejor te orienta, dentro de los bosques de encinas.

La soledad entre semana. El pueblo se queda vacío, de vez en cuando el chirriar de una puerta vieja, pesada y de madera, es lo único que denota que no estamos solos. Por la tarde, regresan los estudiantes de la escuela del pueblo vecino, que más que a estudiar van a pasar su niñez, parece que hay algo más de vida en el pueblo al cruzarte con algún grupo de dos o tres muchachos, pícaros y traviesos.

Las casa suelen estar construidas por fuera de piedras, ya que es el material más abundante, y las partes o separaciones interiores son de adobe. Estas casas, dan a conocer el aspecto vacío del pueblo que en su juventud lo sería lleno de gentes.